Tengo tanta información que quisiera plasmar sobre este tema, pero sé que aburriría a quien lea esto si las nombro todas. Como siempre, intentaré resumir. Visité una serie de invasiones del noroeste de Guayaquil, podría nombrarlas pero creo que no haría gran diferencia tomando en cuenta que dos llevan el nombre de los traficantes de tierra junto con números del 1 al 7, sí al SIETE. Estamos hablando de pseudoimperios periféricos en nuestra ciudad.
Estaba el chofer, el fotógrafo y yo entrando a estos sectores donde los caminos son de tierra, irregulares, pedrosos. De frente puedes ver cerros, a los lados también; crees que detrás de esos cerros, en algún momento, deben acabarse estos asentamientos, pero no, no se acaban. No llegué hasta el final de ese camino porque tuve que desviarme a otro específico, pero el sentimiento de querer conocer TODO lo que hay sigue en mí.
Al inicio del camino me detuve porque a mi izquierda divisé que en un terreno con aspecto de bosque/parque noté una serie de cañas alzadas formando pequeñas carpas cubiertas con telas, toallas, sacos rotos y hasta láminas de zinc. Me acerqué a conversar y las señoras me contaron que llevan una semana así: sentadas bajo las cuatro cañar y "algo" que las cubre del sol. ¿De quién son los terrenos? Ellas afirman que de ellas, que el lunes (era viernes) unos guardias -personas motorizadas vestidos de civiles- les preguntaron si querían las tierras, que ellos se las regalaban. Y así fue, los "guardias" midieron los lotes y se los entregaron a cada una de las personas que estaban junto a mí contándome sus historias. "Ya no nos pueden mover de aquí, esto es nuestro nos lo regalaron" "Uno lleva aquí una semana, ya no hay quien nos mueva, si uno se ha esforzado"...en su mayoría son mujeres guayaquileñas que tienen hijos y viven con sus padres o en casas alquiladas y están en busca de una vivienda nueva. Oyeron que el presidente legalizaría ciertas tierras y corrieron a coger "un espacio". No saben para quién trabajan los guardias que les dieron las tierras, tienen miedo de preguntar porque después se las quitan. Tampoco están seguras si quieren que lleguen las autoridades del gobierno porque también las pueden desalojar. Tampoco pueden construir sus viviendas porque la vía está bloqueada por militares que impiden el paso de materiales de construcción.
Están ahí, unas sentadas en una estructura de madera, otra en una silla, las demás en el suelo. ¿No se aburren? Sí, llevamos una semana aquí, ya nos hicimos amigas; no podemos irnos porque sino nos quitan el sitio. NADIE solo los guardias les han "garantizado" que ese lugar les pertenece. Sospechan que las tierras le pertenecen a algún terrateniente "de los conocidos" y dudan que haya sido un regalo de él, pero de todas formas confían que estando ahí inmóviles "luchando" lograrán algo.
Miles de pensamientos cruzan por mi cabeza, no quiero juzgar, ni ser cruel, ni Robin Hood. Solo quiero contar lo que vi y opinar ciertas cosas al respecto: me cuesta tanto oír a las mujeres que están convencidas que esas tierras son de ellas solo porque alguien se las regaló, la ingenuidad trasciende cualquier límite imaginado. Peor si es que quienes se las regalaron son unos guardias que todavía pienso porqué los etiquetaron como tales si ni siquiera vestían uniforme, tan solo andaban en moto y se acercaron a repartir tierras. Me angustia el convencimiento de otra de las chicas quien cree que ella se merece ese espacio porque ella limpió el sitio -recogió las hojas del sitio- y ha permanecido una semana...no quiero ser cruel pero quisiera poder ayudarla a entender que por lo general uno debería trabajar para conseguir lo material. Claro, el gobierno u otras instituciones pueden ayudar donando o dando préstamos...hay mil maneras...fueron solos sus palabras y la actitud de paternalismo lo que me inquietó tanto.
Me conmovió cada una de sus historias ya que la mayoría son madres y no han vuelto a sus casas por temor de perder ese pedazo de tierra de 8x15 metros. ¿Cuánto tiempo más piensan quedarse aquí? Lo que sea necesario. PLOP ...cuánto es eso me preguntaba por dentro...ellas estaban muy cansadas y la incertidumbre reinaba en su discurso.
Me pregunto cuántos casos así existen en Guayaquil. Cuando me acerco más me doy cuenta lo difícil que puede ser solucionar los problemas sociales. Muchas veces pensamos en colectivos, tal sector tal otro, pero si miramos de cerca cada zona está compuesta por habitantes, ciudadanos, cada uno con una historia más compleja que la otra.
De nuevo este es un post de nada y todo, todo y nada. Transmitiendo cómo me sentí el viernes, esto solo es una parte, cuando tenga más tiempo escribiré el resto.
Anécdotas, vivencias, pensamientos, ideas, opiniones, locuras, reflexiones, conclusiones y demás (inpublicables en medios oficiales) de una periodista
domingo, 9 de enero de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
Simbiosis
Simbiosis. La RAE asocia al término con biología y lo define como una asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común.
Yo emplearé el término como una relación entre dos seres humanos donde cada uno obtiene un beneficio, pero no cualquier beneficio sino algo más trascendental. Creo que el periodismo permite que esta asociaciones se construyan permanentemente o al menos ese es uno de mis objetivos como periodista. Soy creyente de que el oficio nos permite ayudar a las demás personas y lo he expresado en varios post. Esta vez quiero compartir un par de anécdotas en las que la simbiosis fue mucho más ¿evidente, fuerte? no sé cómo definirla pero en tal caso no solo fue palpable para mí (porque sinceramente cada vez que escribo un tema y pongo "todo de mí" me siento reconfortada) sino para el otro y quizás terceros que no estén involucrados directamente.
Visité la Defensoría del Pueblo, estaba buscando un tema para escribir. Sí, a veces las ideas se agotan y hay que ir a buscarlo a varios sitios, sé que la defensoria es un sitio obvio, pero bueno. Me topé con un señor que estaba reclamando una estafa por parte de una inmobiliaria; él había pagado unas cuotas para que le entreguen su casa en determinado mes, pero no la había recibido aún. Polo, aún recuerdo su nombre (fue en 2008), me llevó hasta su terreno donde debía estar su casa terminada y bueno ahí estaba sin ventanas, sin acabados y sin línea blanca -que también le habían prometido-. Me comentó que habían más personas con un caso similar al suyo y al contactarme con ellos, unos 20, descubrí que habían aún más. Me dio el número del constructor, lo llamé -decenas de veces- nunca dio la cara pero igual publiqué el tema. Me mantuve en contacto con Polo y supe que un par de meses después le entregaron finalmente la casa. "Fue la presión del diario", me dijo. Pero le expliqué que sin su persistencia nada hubiera sido posible. Al final, los dos terminamos contentísimos. Fue mi primera experiencia de un reconocimiento directo, pero de haber realmente ayudado a alguien. Claro que no pude resolver el problema de los 20 (luego se denunció el tema en un medio de mayor referencia y salieron a la luz cientos de casos similares), pero al menos logré que Polo reciba su casa y generé un llamado de atención al constructor.
Mi segunda experiencia: recibí una carpeta en la redacción en la que un señor contaba que había sido despedido de su trabajo porque había conocido a su actual conviviente ahí y cuando fueron novios el jefe de RRHH los amenazó que uno de ellos debía renunciar. No lo hicieron y despidieron a uno, luego al otro. Las reglas de las empresas no pueden estar por encima del Código del Trabajo y el de Ecuador no estipula que está prohibido mantener relaciones personales entre los empleados. El señor había denunciado a la empresa, pero como era un Banco -de dueños recontra poderosos en Ecuador- el juicio se había retrasado por un sinnúmero de razones inconsistentes. Llamé varias veces al banco y nadie quiso hablar del tema. De igual manera publiqué el tema. De nuevo, recibí el correo del denunciante agradeciéndome la publicación y nos mantuvimos en contacto durante varios meses en los que me actualizaba sobre su situación. Tardó casi un año para que finalmente ganara el juicio que quizás para el señor representaba un reconocimiento económico pero para mí nuevamente fue un gratificación enorme. De nuevo, poder ayudar a terceros mediante mi trabajo.
Cuando recibí el correo del señor lo comenté con mi ex editor (en ese entonces había dejado de trabajar en ese medio) él me dijo que debía de involucrarme demasiado con mis fuentes porque le confesé que cada vez que vivía una situación similar, reconfirmaba que había elegido la carrera adecuada. Sigo creyéndolo y tan solo hace un par de días me llamó un señor a la redacción a pedirme el teléfono de una voluntaria suiza que ha vivido 30 años en Lima y fundó una asociación para niños, la mujer tiene un proyecto enorme demasiado altruista e intenté plasmarlo en un perfil. El señor del teléfono leyó el perfil y me pidió el contacto de la voluntaria para donarle un terreno para que continúe con su obra.
Esas experiencias, no tienen precio. Al final del día los dos ganamos, la fuente y yo, cada uno algo diferente pero demasiado valioso para cada cual.
Yo emplearé el término como una relación entre dos seres humanos donde cada uno obtiene un beneficio, pero no cualquier beneficio sino algo más trascendental. Creo que el periodismo permite que esta asociaciones se construyan permanentemente o al menos ese es uno de mis objetivos como periodista. Soy creyente de que el oficio nos permite ayudar a las demás personas y lo he expresado en varios post. Esta vez quiero compartir un par de anécdotas en las que la simbiosis fue mucho más ¿evidente, fuerte? no sé cómo definirla pero en tal caso no solo fue palpable para mí (porque sinceramente cada vez que escribo un tema y pongo "todo de mí" me siento reconfortada) sino para el otro y quizás terceros que no estén involucrados directamente.
Visité la Defensoría del Pueblo, estaba buscando un tema para escribir. Sí, a veces las ideas se agotan y hay que ir a buscarlo a varios sitios, sé que la defensoria es un sitio obvio, pero bueno. Me topé con un señor que estaba reclamando una estafa por parte de una inmobiliaria; él había pagado unas cuotas para que le entreguen su casa en determinado mes, pero no la había recibido aún. Polo, aún recuerdo su nombre (fue en 2008), me llevó hasta su terreno donde debía estar su casa terminada y bueno ahí estaba sin ventanas, sin acabados y sin línea blanca -que también le habían prometido-. Me comentó que habían más personas con un caso similar al suyo y al contactarme con ellos, unos 20, descubrí que habían aún más. Me dio el número del constructor, lo llamé -decenas de veces- nunca dio la cara pero igual publiqué el tema. Me mantuve en contacto con Polo y supe que un par de meses después le entregaron finalmente la casa. "Fue la presión del diario", me dijo. Pero le expliqué que sin su persistencia nada hubiera sido posible. Al final, los dos terminamos contentísimos. Fue mi primera experiencia de un reconocimiento directo, pero de haber realmente ayudado a alguien. Claro que no pude resolver el problema de los 20 (luego se denunció el tema en un medio de mayor referencia y salieron a la luz cientos de casos similares), pero al menos logré que Polo reciba su casa y generé un llamado de atención al constructor.
Mi segunda experiencia: recibí una carpeta en la redacción en la que un señor contaba que había sido despedido de su trabajo porque había conocido a su actual conviviente ahí y cuando fueron novios el jefe de RRHH los amenazó que uno de ellos debía renunciar. No lo hicieron y despidieron a uno, luego al otro. Las reglas de las empresas no pueden estar por encima del Código del Trabajo y el de Ecuador no estipula que está prohibido mantener relaciones personales entre los empleados. El señor había denunciado a la empresa, pero como era un Banco -de dueños recontra poderosos en Ecuador- el juicio se había retrasado por un sinnúmero de razones inconsistentes. Llamé varias veces al banco y nadie quiso hablar del tema. De igual manera publiqué el tema. De nuevo, recibí el correo del denunciante agradeciéndome la publicación y nos mantuvimos en contacto durante varios meses en los que me actualizaba sobre su situación. Tardó casi un año para que finalmente ganara el juicio que quizás para el señor representaba un reconocimiento económico pero para mí nuevamente fue un gratificación enorme. De nuevo, poder ayudar a terceros mediante mi trabajo.
Cuando recibí el correo del señor lo comenté con mi ex editor (en ese entonces había dejado de trabajar en ese medio) él me dijo que debía de involucrarme demasiado con mis fuentes porque le confesé que cada vez que vivía una situación similar, reconfirmaba que había elegido la carrera adecuada. Sigo creyéndolo y tan solo hace un par de días me llamó un señor a la redacción a pedirme el teléfono de una voluntaria suiza que ha vivido 30 años en Lima y fundó una asociación para niños, la mujer tiene un proyecto enorme demasiado altruista e intenté plasmarlo en un perfil. El señor del teléfono leyó el perfil y me pidió el contacto de la voluntaria para donarle un terreno para que continúe con su obra.
Esas experiencias, no tienen precio. Al final del día los dos ganamos, la fuente y yo, cada uno algo diferente pero demasiado valioso para cada cual.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Periodismo gonzo
La tendencia ha regresado: el periodista es el protagonista o parte primordial de su propia historia. Debo confesar que me encantan las crónicas de ciertas revistas latinoamericanas donde la escritora narra su experiencia y así va explicando el tema pero creo que también hay un límite.
¿Tengo que convertirme en bailarina de burdel para contar la historia de las bailarinas en un burdel? No. ¿Tengo que cruzar la frontera entre México y Estados Unidos para vivir como sienten los migrantes? Tal vez.
Obviamente las situaciones varían, por eso mis respuestas también. Lo que quiero dejar en claro es que creo que si la historia se puede realizar sin que la periodista sea parte de la historia, debe hacerse. La peridodista es el medio entre la historia y los lectores, no es la protagonista. Creo que la pregunta clave es: ¿la periodista quiere ser la protagonista, quiere lucirse más que la propia historia? Creo que la forma de descubrirlo es pidiéndole a ella que realice su reportería siendo parte de la historia, viviendo cada experiencia que ella decida, pero que al momento de escribir, lo haga en tercera persona para que este personaje, que solo ella sabe que es ella misma, cuente la experiencia.
El lector no tiene que saberlo, la historia queda igual de buena con todos los detalles, la diferencia es que el ego de la periodista no se engrandece y el protagonismo recae en la historia no en quien la escribe. Así debería de ser, creo yo.
¿Tengo que convertirme en bailarina de burdel para contar la historia de las bailarinas en un burdel? No. ¿Tengo que cruzar la frontera entre México y Estados Unidos para vivir como sienten los migrantes? Tal vez.
Obviamente las situaciones varían, por eso mis respuestas también. Lo que quiero dejar en claro es que creo que si la historia se puede realizar sin que la periodista sea parte de la historia, debe hacerse. La peridodista es el medio entre la historia y los lectores, no es la protagonista. Creo que la pregunta clave es: ¿la periodista quiere ser la protagonista, quiere lucirse más que la propia historia? Creo que la forma de descubrirlo es pidiéndole a ella que realice su reportería siendo parte de la historia, viviendo cada experiencia que ella decida, pero que al momento de escribir, lo haga en tercera persona para que este personaje, que solo ella sabe que es ella misma, cuente la experiencia.
El lector no tiene que saberlo, la historia queda igual de buena con todos los detalles, la diferencia es que el ego de la periodista no se engrandece y el protagonismo recae en la historia no en quien la escribe. Así debería de ser, creo yo.
Otro tipo de aprendizaje
Hace un mes asistí a un taller de Crítica de Medios que estaba dirigido a miembros de organizaciones sociales gubernamentales, subvencionadas y no gubernamentales. Yo, junto a otra colega, éramos las únicas periodistas en el grupo. La jornada duró dos días y al final pude concluir que no aprendí "nada nuevo" tomando cuenta la teoría periodística o el oficio per se, pero aprendí otras cosas igual de valiosas.
Lo que para mí era muy básico tomando en cuenta conceptos (como la diferencia entre un comunicador y un periodista) o realidades en los medios (como que siempre las empresas periodísticas responderán a intereses de sus dueños)para los asistentes era como descubrir el agua tibia. Quedé impactada de la ingenuidad e idiosincracia de ellos, pero sentí muchísima compasión porque comprendí que tal vez ni la educación ni su medio les había mostrado lo que realmente significa ejercer el periodismo.
¿Y qué significa realmente? Ni yo sé, pero estoy segura que es un oficio demasiado complejo donde el objetivo no es hacer plata como el 99% de las profesiones.
Con el taller aprendí que no todos conocen o comprenden el funcionamiento de los medios de comunicación, sus dinámicas, sus reglas, sus formas de operar. No me quiero alargar pero sí quisiera dejar algo muy claro: el periodista no puede decidir qué se publica y qué no; puede incidir, insistir, presionar a su editor o (en pocos casos) al dueño del medio para que publiquen equis temas, pero por lo general son los dueños quienes deciden.
Si yo trabajo en cualquier medio no soy la culpable de que no le den espacio a determinado tema que debería tener espacio, debería ser noticia pero que lastimosamente por algún anunciante, amigo del dueño, persona poderosa, etc... no se puede publicar. Una lástima lo sé, pero es así...la mayoría de las veces.
Lo que para mí era muy básico tomando en cuenta conceptos (como la diferencia entre un comunicador y un periodista) o realidades en los medios (como que siempre las empresas periodísticas responderán a intereses de sus dueños)para los asistentes era como descubrir el agua tibia. Quedé impactada de la ingenuidad e idiosincracia de ellos, pero sentí muchísima compasión porque comprendí que tal vez ni la educación ni su medio les había mostrado lo que realmente significa ejercer el periodismo.
¿Y qué significa realmente? Ni yo sé, pero estoy segura que es un oficio demasiado complejo donde el objetivo no es hacer plata como el 99% de las profesiones.
Con el taller aprendí que no todos conocen o comprenden el funcionamiento de los medios de comunicación, sus dinámicas, sus reglas, sus formas de operar. No me quiero alargar pero sí quisiera dejar algo muy claro: el periodista no puede decidir qué se publica y qué no; puede incidir, insistir, presionar a su editor o (en pocos casos) al dueño del medio para que publiquen equis temas, pero por lo general son los dueños quienes deciden.
Si yo trabajo en cualquier medio no soy la culpable de que no le den espacio a determinado tema que debería tener espacio, debería ser noticia pero que lastimosamente por algún anunciante, amigo del dueño, persona poderosa, etc... no se puede publicar. Una lástima lo sé, pero es así...la mayoría de las veces.
Recordatorio
Creo que muchos periodistas compartimos esta situación. Siempre que terminamos de escribir un tema, después de la reportería, la selección de fuentes, la edición y la revisión final, el reportaje, crónica o un simple artículo se publica. En todas las ocasiones, sin excepción, no se escribe ni la cuarta parte de lo que se investigó, se oyó, se vivió. Generalmente las causas están relacionadas al espacio, al enfoque del tema y demás reglas impuestas por el medio. ¿Pero qué pasa con todas las experiencias que vivimos los periodistas mientras ejercemos nuestro oficio pero que no podemos publicar? Nada. Algunos las compartimos con colegas, reímos, nos quejamos o nos indignamos de diversas situaciones; otros asumo que se guardan estas anécdotas y luego el tiempo se encarga de borrarlas de la memoria.
Justamente eso es lo que no quiero que suceda con mis historias que aunque parezcan bastante personales porque fui yo quién las vivió mientras trabajaba como periodista, no lo son porque estoy segura que muchos colegas han vivido situaciones similares y se identifican con algunas de las experiencias que he narrado en este blog.
Esto es como un recordatorio para quienes nunca han leído este blog y quisieran entender de qué va. Pues va de las historias, anécdotas, experiencias que he vivido como periodista y que por mil y un razones no pueden ser publicadas en ningún medio. Tiene lógica, no son de interés colectivo, tal vez no son de interés de nadie más que mío. En todo caso, si existe un periodista que esté leyendo esto, invito a que comparta en este espacio sus anécdotas mientras ha ejercido el mejor oficio del mundo.
Justamente eso es lo que no quiero que suceda con mis historias que aunque parezcan bastante personales porque fui yo quién las vivió mientras trabajaba como periodista, no lo son porque estoy segura que muchos colegas han vivido situaciones similares y se identifican con algunas de las experiencias que he narrado en este blog.
Esto es como un recordatorio para quienes nunca han leído este blog y quisieran entender de qué va. Pues va de las historias, anécdotas, experiencias que he vivido como periodista y que por mil y un razones no pueden ser publicadas en ningún medio. Tiene lógica, no son de interés colectivo, tal vez no son de interés de nadie más que mío. En todo caso, si existe un periodista que esté leyendo esto, invito a que comparta en este espacio sus anécdotas mientras ha ejercido el mejor oficio del mundo.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Receso
Me apena no tener el tiempo suficiente para postear cada vez que sienta y quiera. Veo que en octubre solo escribí una entrada y encima relacionada al hecho de fines de septiembre.
Este último mes estuve dedicada a la tesis y finalmente graduada y con más tiempo, espero poder nutrir más este blog. Tengo algunas anécdotas pendientes que quisiera narrar.
Hace poco le comenté la idea de este blog a un amigo y me dijo "como un behind the scenes", la verdad nunca lo había pensado así, pero en parte lo es. Lo que se publica en los medios es solo el resultado de un sinnúmero de situaciones que quedan al margen y nadie conoce. Justamente eso es lo que quiero mostrar aquí.
Pronto volveré con más historias.
Este último mes estuve dedicada a la tesis y finalmente graduada y con más tiempo, espero poder nutrir más este blog. Tengo algunas anécdotas pendientes que quisiera narrar.
Hace poco le comenté la idea de este blog a un amigo y me dijo "como un behind the scenes", la verdad nunca lo había pensado así, pero en parte lo es. Lo que se publica en los medios es solo el resultado de un sinnúmero de situaciones que quedan al margen y nadie conoce. Justamente eso es lo que quiero mostrar aquí.
Pronto volveré con más historias.
sábado, 2 de octubre de 2010
El día D
Esta entrada puede ser muy predecible, pero más allá de ser un escrito de análisis, cuestionamientos, dudas que han surgido a partir de lo sucedido en Ecuador el 30 de septiembre, es una bitácora para documentar este día tan horrible que nos tocó vivir a los ecuatorianos el pasado jueves. Mi relato puede ser muy simple, bastante limitado porque para bien o para mal no pude salir de mi casa y los eventos, las situaciones, las noticias y la información en general la recibí al igual que millones de personas dentro y fuera del país. Creo, de todas formas que lo que pueda escribir aquí de alguna u otra forma se diferencie de lo que otros piensan, al fin y al cabo son diferentes subjetividades.
Desperté el jueves 30 de septiembre alrededor de las 8am. Como todos los días ya tenía lista mi agenda diaria, los pendientes: dónde ir, qué recoger, con quién reunirme, todo relacionado con alguna responsabilidad. Pero la televisión me detuvo, fue mi hermana quien me anunció "hay una huelga de policías en Quito y no sé si también en Guayaquil". Noté que no era seguro salir de casa en ese rato entonces decidí esperar hasta que la situación se calme; jamás me imaginé que se calmaría casi 15 horas después. Desde aquel momento no me despegué del televisor hasta más allá de las 11 de la noche. Fue el día que más he visto televisión en los últimos tiempos, fácil, 10 años, no suelo ver mucha tele, prefiero aprovechar el tiempo en actividades más productivas. Divago, como siempre.
Cronológicamente y por relevancia escribiré sobre los sucesos. Los Policías de Ecuador, una mayoría de ellos, decidieron salir a las calles a protestar por el proyecto de Ley del Servicio Público, especialmente por los artículos mediante los cuales ellos reciben menos beneficios como bonos y los ascensos con otras bonificaciones extras. Revisé la ley, esos incisos y...entro en confusión porque también escuché las declaraciones de Correa además de mis conocimientos previos sobre este tema de los "bonos, regalos y demás reconocimientos que reciben la fuerza pública" que por lo general, históricamente, han sido amarres, producto de la corrupción o siempre ha habido una especie de aprovechamiento ilícito. Es decir, los policías tienen un supermercado para ellos solos, donde los productos importados están libres de impuestos; bebidas alcohólicas y demás son bastante asequibles para ellos. Tengo entendido, repito de lo que he oído no desde el jueves sino a lo largo de los años, que estos supermercados siempre han sido una especie de nido de corrupción. Ni hablar de las canastas navideñas, los bonos y otros premios que reciben los servidores públicos (especialmente los años viejos)...todo lo que se relacione con un regalo extra para mí ha sido una suerte de mecanismo corrupto y por ende innecesario, pero claro esa es solo mi lectura. No digo que esté bien que Correa les haya quitado esos beneficios, tampoco digo que esté mal, solo sentí la necesidad de mencionar lo anterior.
Por otro lado reconozco la alza de los sueldos en este sector gracias a este Gobierno y si es que hay que quitar esos bonos para invertirlos en otros gastos del mismo sector, bienvenido sea. Lo que pasa es que la idiosincracia de la gente los limita a pensar que es más importante un regalito extra a un sueldo un poco mejor pero fijo y bien merecido. De todas maneras es verdad que si se podría aumentar los sueldos aún más. Cuando te dan un poco más de algo, el ser humano pide más aún, así funcionamos los seres humanos...
Y bien, la Policía protestaba -en Quito y en Guayaquil-, cerraron varias calles y avenidas principales de ambas ciudades. El presidente cometió el error de ir al lugar de los hechos -donde todos estaban enfurecidos cientos de policías en Quito- e intentar dialogar con ellos. Por supuesto que no lo logró, ellos no querían diálogo. Cuando uno está iracundo, en huelga, las neuronas y el funcionamiento del cerebro parecen detenerse y el hígado y los jugos gástricos manipulan el comportamiento de las personas. Qué lástima esa frase que Correa gritó, pero lo que me da más lástima es lo predecible que fueron los periódicos que al día siguiente titularon con esa frase: "Si quieren matarme, mátenme" mientras se aflojaba la corbata. Desde una ventana el presidente intentaba hablar con la multitud enardecida que gritaba frases de ofensa, incluso "Lucio presidente" lo que llevó a Correa a pensar -todavía piensa eso- que el ex presidente Gutiérrez está detrás de este intento de golpe de Estado (para algunos, para otros una enorme manipulación). Cuando Correa intentaba salir del sitio después de haber fracaso en su intento y empeorado la situación, la masa no se lo permitía y se abalanzaban para atacarlo, para agredir al presidente. Así lo odien...es el presidente! Creo que esa fue la primera imagen de la televisión que me impactó demasiado. Ver a un presidente débil, recién operado de la rodilla con muletas, intentando esquivar golpes de algunos mientras un bloque de personas intentaba protegerlo. De repente el gas lacrimógeno fue lanzado cerca de él y las imágenes mostraban como un hombre, parte del personal, le ponía la máscara de oxígeno pero segundos después él se la retiraba....hasta que llegó al carro y se subió. Para mí era una incertidumbre porque lo vi tan debilitado a Correa, sentí angustia de qué pasaría después....por algunos minutos pensé que lo habían herido gravemente.
Claro, el asunto se puso peor. Él llegó al Hospital de la Policía donde lo iban a atender porque al parecer le golpearon la rodilla, inhalo el gas lacrimógeno y quien sabe qué más. La gente -en su mayoría policías- fuera de donde él habló seguía enfurecida. Tanto odio, tanta violencia; me produjo tanta tristeza...luego en la tarde, la confusión aumentó, mientras el presidente estaba siendo tratado en el hospital supuestamente, después se oían rumores de que él estaba secuestrado, que los policías no lo dejaban salir. Algunos de sus ministros y asesores fueron al hospital, todos estos movimientos eran de gran tensión porque las imágenes mostraban como los policías y "otra gente" que no defino si era de la sociedad civil o seguridad privada o qué mismo, empujaba, no dejaba pasar. Era una constante riña. Correa habló por teléfono con un canal y ahí fue que anunció que sí estaba secuestrado.
Todo esto sucedía mientras otros canales de televisión transmitían imágenes de locales comerciales en Guayaquil que estaban siendo saqueados por los ciudadanos. Imágenes demasiado impactantes para ser verdad, comparadas con las del terremoto en Chile cuando sus habitantes, por desesperación, miedo y confusión saqueaban todos los almacenes con el afán de llevarse "algo". Pero en Chile fue un terremoto, acá simplemente faltaban policías, alguien quien los castigue. Sin ellos, sintieron que "todo estaba permitido". Creo que fue demasiado frustrante y triste ver a ciudadanos actuar de esa manera; hubo gente que incluso vacío a tal punto una farmacia que se llevaron los mostradores, los focos...creo que ese problema social simplemente salió a flote y que es un tema que espero que cuando se calme la tormenta, se pueda revisar.
Mientras tanto -Correa en el hospital de la Policía y los saqueos no cesaban en Guayaquil- ocurrió un hecho demasiado grave para la libertad de prensa ecuatoriana, un insulto para los periodistas y la sociedad en general. Debido a la grave situación, se declaró el estado de excepción en todo el país, el que entre otras cosas, supuestamente permite a dar ciertas órdenes a esferas de la sociedad que deben cumplir por seguridad (pido disculpas por no precisar estos datos, eventualmente lo haré, solo que narro de la forma y (des)orden de que llegaba la información). Obligaron a los canales de televisión ecuatoriana a transmitir una sola señal, la del canal del Estado. Eso sin duda fue un atropello a la prensa libre...a través de Twitter pude enterarme de hechos que no podía por la tele, con una sola versión era imposible.
La señal ininterrumpida que denominaron cadena nacional (creo que se olvidaron del obligada)duró toda la tarde, aproximadamente cinco horas, ahora perdí la cuenta pero recuerdo que fueron horas de desinformación porque el veintiúnico canal se dedicó a entrevistar a funcionarios del estado, ministros, asesores, incluso Alexis Mera quien admitió que sí había riesgo de golpe de Estado, cuando lo dijo, sentí más angustia aún, si él lo decía era "por algo"...no hablan por hablar...o sí? Todo era tan confuso, y sigue siéndolo...hubo un momento crucial en el que los presentadores -que por cierto tuvieron el mejor día de sus vidas porque por primera vez el país entero los veía (probablemente EcuadorTV sea el canal con menos rating)- comenzaron a anunciar que una masa enardecida de ciudadanos intentaba entrar forzadamente al edificio donde está el canal. Fueron varios minutos de tensión en los que los presentadores lanzaban frases como: "nos están diciendo que rompieron las puertas, son policías y otros ciudadanos, ya están subiendo, personal del canal ha tenido que salir a hacer las veces de guardia de seguridad, ya entraron....." Y sí entraron. El grupo eligió a una chica, María Alejandra Cevallos, para que hable al país, se exprese. Ella, muy desenvuelta, expuso que junto al resto de manifestantes estaba ahí para hablarle al presidente y decirle que se estaba equivocando, que debía escuchar a la ciudadanía, que no podía romper algo que a la Asamblea le había tomado tantos meses. Luego se sospechó (no quiero decir supo) que ella es la asambleísta alterna de un asambleísta del Partido Social Cristiano.
Más allá de su partido político que ella jamás reconoció porque estuvo frente a las cámaras como estudiante de derecho, lo que más me indigna o me causa confusión es cómo "esta masa enardecida que rompe puertas" luego se organiza y elige a una representante para que salga a las cámaras tan pacíficamente. Totalmente incongruente. Demasiadas dudas. La chica luego confesó, dos días después, de que le cortaron la entrevista y los presentadores seguían entrevistándola pero esa señal no fue transmitida. Estos espacios, el canal del Estado, los llenó con entrevistas viejas, audios de la tarde, imágenes de la mañana...era un collage que se proyectaba y causaba tremenda confusión.
Mientras la comunicación del gobierno se burlaba de nosotros, los militares aparentemente planeaban el rescate al presidente que para mi parecer no pudo ser más fracaso. Un muerto en ese enfrentamiento, una persona murió en el enfrentamiento entre policías y militares...una balacera de 40 minutos nos tuvo a los ecuatorianos con los pelos de punta. Parecía una película, una pesadilla, una escena de esos programas "realities" que muestran las capturas a delincuentes. Parecía todo menos real. "Por fortuna" (no estoy segura si ese es el término) a las 8 de la noche dos canales -Teleamazonas y Ecuavisa- retomaron su señal y transmitieron la información. Yo cambiaba de un canal a otro, ambas imágenes escalofriantes; las voces de los reporteros inundadas de un terror evidente. Tal vez irrelevante para unos, pero no para mí, uno de los presentadores del noticiero -Espinosa de los Monteros- soltó una frase como "Antonio, ayúdanos con una buena toma" al dirigirse al camarógrafo. Supongo que él también estaba nervioso, al igual que todos, pero....
Rescataron al presidente. Saldo: 3 personas fallecieron. Tras el rescate Correa apareció afuera de Carondelet, en el balcón con sus allegados, un público con banderas verdes lo esperaba en la plaza dándole aliento. Las luces, las pantallas gigantes, la exagerada organización en un día tan caótico también despierta duda y confusión. Tras su intervención, donde apareció peinado, casi pulcro, la transmisión tuvo un par de minutos de pausa y luego de nuevo, cadena nacional. Confieso que para ese entonces, mi mente, corazón y estómago, no soportaban más televisión, más confusión, más violencia, más acusaciones, más odio...me aislé de la TV, pero no del Twitter...
Error, grave error. Aparentemente sigo a muchas personas que odian a Correa y sus Timelines desbordaban insultos y todo tipo de pensamientos, deseos negativos hacia él. Ese día no apoyé nada, solo estaba confundida, insegura de casi todo; de lo que sí estaba segura, y todavía lo estoy es que todos esos comentarios, testimonios viscerales llenos de ira y odio, solamente empeoraban la situación de quien lo decía, escribía y pensaba tanto como de la persona que lo recibía porque sí, los pensamientos y emociones aflictivas pueden ser muy poderosos.
Acabé mi día desgastada, triste, decepcionada e intrigada sobre qué sucedería el día siguiente. Solamente quería que se termine aquella pesadilla. Me costó demasiado dormir, me imagino que millones de personas sintieron lo mismo.
Desperté el jueves 30 de septiembre alrededor de las 8am. Como todos los días ya tenía lista mi agenda diaria, los pendientes: dónde ir, qué recoger, con quién reunirme, todo relacionado con alguna responsabilidad. Pero la televisión me detuvo, fue mi hermana quien me anunció "hay una huelga de policías en Quito y no sé si también en Guayaquil". Noté que no era seguro salir de casa en ese rato entonces decidí esperar hasta que la situación se calme; jamás me imaginé que se calmaría casi 15 horas después. Desde aquel momento no me despegué del televisor hasta más allá de las 11 de la noche. Fue el día que más he visto televisión en los últimos tiempos, fácil, 10 años, no suelo ver mucha tele, prefiero aprovechar el tiempo en actividades más productivas. Divago, como siempre.
Cronológicamente y por relevancia escribiré sobre los sucesos. Los Policías de Ecuador, una mayoría de ellos, decidieron salir a las calles a protestar por el proyecto de Ley del Servicio Público, especialmente por los artículos mediante los cuales ellos reciben menos beneficios como bonos y los ascensos con otras bonificaciones extras. Revisé la ley, esos incisos y...entro en confusión porque también escuché las declaraciones de Correa además de mis conocimientos previos sobre este tema de los "bonos, regalos y demás reconocimientos que reciben la fuerza pública" que por lo general, históricamente, han sido amarres, producto de la corrupción o siempre ha habido una especie de aprovechamiento ilícito. Es decir, los policías tienen un supermercado para ellos solos, donde los productos importados están libres de impuestos; bebidas alcohólicas y demás son bastante asequibles para ellos. Tengo entendido, repito de lo que he oído no desde el jueves sino a lo largo de los años, que estos supermercados siempre han sido una especie de nido de corrupción. Ni hablar de las canastas navideñas, los bonos y otros premios que reciben los servidores públicos (especialmente los años viejos)...todo lo que se relacione con un regalo extra para mí ha sido una suerte de mecanismo corrupto y por ende innecesario, pero claro esa es solo mi lectura. No digo que esté bien que Correa les haya quitado esos beneficios, tampoco digo que esté mal, solo sentí la necesidad de mencionar lo anterior.
Por otro lado reconozco la alza de los sueldos en este sector gracias a este Gobierno y si es que hay que quitar esos bonos para invertirlos en otros gastos del mismo sector, bienvenido sea. Lo que pasa es que la idiosincracia de la gente los limita a pensar que es más importante un regalito extra a un sueldo un poco mejor pero fijo y bien merecido. De todas maneras es verdad que si se podría aumentar los sueldos aún más. Cuando te dan un poco más de algo, el ser humano pide más aún, así funcionamos los seres humanos...
Y bien, la Policía protestaba -en Quito y en Guayaquil-, cerraron varias calles y avenidas principales de ambas ciudades. El presidente cometió el error de ir al lugar de los hechos -donde todos estaban enfurecidos cientos de policías en Quito- e intentar dialogar con ellos. Por supuesto que no lo logró, ellos no querían diálogo. Cuando uno está iracundo, en huelga, las neuronas y el funcionamiento del cerebro parecen detenerse y el hígado y los jugos gástricos manipulan el comportamiento de las personas. Qué lástima esa frase que Correa gritó, pero lo que me da más lástima es lo predecible que fueron los periódicos que al día siguiente titularon con esa frase: "Si quieren matarme, mátenme" mientras se aflojaba la corbata. Desde una ventana el presidente intentaba hablar con la multitud enardecida que gritaba frases de ofensa, incluso "Lucio presidente" lo que llevó a Correa a pensar -todavía piensa eso- que el ex presidente Gutiérrez está detrás de este intento de golpe de Estado (para algunos, para otros una enorme manipulación). Cuando Correa intentaba salir del sitio después de haber fracaso en su intento y empeorado la situación, la masa no se lo permitía y se abalanzaban para atacarlo, para agredir al presidente. Así lo odien...es el presidente! Creo que esa fue la primera imagen de la televisión que me impactó demasiado. Ver a un presidente débil, recién operado de la rodilla con muletas, intentando esquivar golpes de algunos mientras un bloque de personas intentaba protegerlo. De repente el gas lacrimógeno fue lanzado cerca de él y las imágenes mostraban como un hombre, parte del personal, le ponía la máscara de oxígeno pero segundos después él se la retiraba....hasta que llegó al carro y se subió. Para mí era una incertidumbre porque lo vi tan debilitado a Correa, sentí angustia de qué pasaría después....por algunos minutos pensé que lo habían herido gravemente.
Claro, el asunto se puso peor. Él llegó al Hospital de la Policía donde lo iban a atender porque al parecer le golpearon la rodilla, inhalo el gas lacrimógeno y quien sabe qué más. La gente -en su mayoría policías- fuera de donde él habló seguía enfurecida. Tanto odio, tanta violencia; me produjo tanta tristeza...luego en la tarde, la confusión aumentó, mientras el presidente estaba siendo tratado en el hospital supuestamente, después se oían rumores de que él estaba secuestrado, que los policías no lo dejaban salir. Algunos de sus ministros y asesores fueron al hospital, todos estos movimientos eran de gran tensión porque las imágenes mostraban como los policías y "otra gente" que no defino si era de la sociedad civil o seguridad privada o qué mismo, empujaba, no dejaba pasar. Era una constante riña. Correa habló por teléfono con un canal y ahí fue que anunció que sí estaba secuestrado.
Todo esto sucedía mientras otros canales de televisión transmitían imágenes de locales comerciales en Guayaquil que estaban siendo saqueados por los ciudadanos. Imágenes demasiado impactantes para ser verdad, comparadas con las del terremoto en Chile cuando sus habitantes, por desesperación, miedo y confusión saqueaban todos los almacenes con el afán de llevarse "algo". Pero en Chile fue un terremoto, acá simplemente faltaban policías, alguien quien los castigue. Sin ellos, sintieron que "todo estaba permitido". Creo que fue demasiado frustrante y triste ver a ciudadanos actuar de esa manera; hubo gente que incluso vacío a tal punto una farmacia que se llevaron los mostradores, los focos...creo que ese problema social simplemente salió a flote y que es un tema que espero que cuando se calme la tormenta, se pueda revisar.
Mientras tanto -Correa en el hospital de la Policía y los saqueos no cesaban en Guayaquil- ocurrió un hecho demasiado grave para la libertad de prensa ecuatoriana, un insulto para los periodistas y la sociedad en general. Debido a la grave situación, se declaró el estado de excepción en todo el país, el que entre otras cosas, supuestamente permite a dar ciertas órdenes a esferas de la sociedad que deben cumplir por seguridad (pido disculpas por no precisar estos datos, eventualmente lo haré, solo que narro de la forma y (des)orden de que llegaba la información). Obligaron a los canales de televisión ecuatoriana a transmitir una sola señal, la del canal del Estado. Eso sin duda fue un atropello a la prensa libre...a través de Twitter pude enterarme de hechos que no podía por la tele, con una sola versión era imposible.
La señal ininterrumpida que denominaron cadena nacional (creo que se olvidaron del obligada)duró toda la tarde, aproximadamente cinco horas, ahora perdí la cuenta pero recuerdo que fueron horas de desinformación porque el veintiúnico canal se dedicó a entrevistar a funcionarios del estado, ministros, asesores, incluso Alexis Mera quien admitió que sí había riesgo de golpe de Estado, cuando lo dijo, sentí más angustia aún, si él lo decía era "por algo"...no hablan por hablar...o sí? Todo era tan confuso, y sigue siéndolo...hubo un momento crucial en el que los presentadores -que por cierto tuvieron el mejor día de sus vidas porque por primera vez el país entero los veía (probablemente EcuadorTV sea el canal con menos rating)- comenzaron a anunciar que una masa enardecida de ciudadanos intentaba entrar forzadamente al edificio donde está el canal. Fueron varios minutos de tensión en los que los presentadores lanzaban frases como: "nos están diciendo que rompieron las puertas, son policías y otros ciudadanos, ya están subiendo, personal del canal ha tenido que salir a hacer las veces de guardia de seguridad, ya entraron....." Y sí entraron. El grupo eligió a una chica, María Alejandra Cevallos, para que hable al país, se exprese. Ella, muy desenvuelta, expuso que junto al resto de manifestantes estaba ahí para hablarle al presidente y decirle que se estaba equivocando, que debía escuchar a la ciudadanía, que no podía romper algo que a la Asamblea le había tomado tantos meses. Luego se sospechó (no quiero decir supo) que ella es la asambleísta alterna de un asambleísta del Partido Social Cristiano.
Más allá de su partido político que ella jamás reconoció porque estuvo frente a las cámaras como estudiante de derecho, lo que más me indigna o me causa confusión es cómo "esta masa enardecida que rompe puertas" luego se organiza y elige a una representante para que salga a las cámaras tan pacíficamente. Totalmente incongruente. Demasiadas dudas. La chica luego confesó, dos días después, de que le cortaron la entrevista y los presentadores seguían entrevistándola pero esa señal no fue transmitida. Estos espacios, el canal del Estado, los llenó con entrevistas viejas, audios de la tarde, imágenes de la mañana...era un collage que se proyectaba y causaba tremenda confusión.
Mientras la comunicación del gobierno se burlaba de nosotros, los militares aparentemente planeaban el rescate al presidente que para mi parecer no pudo ser más fracaso. Un muerto en ese enfrentamiento, una persona murió en el enfrentamiento entre policías y militares...una balacera de 40 minutos nos tuvo a los ecuatorianos con los pelos de punta. Parecía una película, una pesadilla, una escena de esos programas "realities" que muestran las capturas a delincuentes. Parecía todo menos real. "Por fortuna" (no estoy segura si ese es el término) a las 8 de la noche dos canales -Teleamazonas y Ecuavisa- retomaron su señal y transmitieron la información. Yo cambiaba de un canal a otro, ambas imágenes escalofriantes; las voces de los reporteros inundadas de un terror evidente. Tal vez irrelevante para unos, pero no para mí, uno de los presentadores del noticiero -Espinosa de los Monteros- soltó una frase como "Antonio, ayúdanos con una buena toma" al dirigirse al camarógrafo. Supongo que él también estaba nervioso, al igual que todos, pero....
Rescataron al presidente. Saldo: 3 personas fallecieron. Tras el rescate Correa apareció afuera de Carondelet, en el balcón con sus allegados, un público con banderas verdes lo esperaba en la plaza dándole aliento. Las luces, las pantallas gigantes, la exagerada organización en un día tan caótico también despierta duda y confusión. Tras su intervención, donde apareció peinado, casi pulcro, la transmisión tuvo un par de minutos de pausa y luego de nuevo, cadena nacional. Confieso que para ese entonces, mi mente, corazón y estómago, no soportaban más televisión, más confusión, más violencia, más acusaciones, más odio...me aislé de la TV, pero no del Twitter...
Error, grave error. Aparentemente sigo a muchas personas que odian a Correa y sus Timelines desbordaban insultos y todo tipo de pensamientos, deseos negativos hacia él. Ese día no apoyé nada, solo estaba confundida, insegura de casi todo; de lo que sí estaba segura, y todavía lo estoy es que todos esos comentarios, testimonios viscerales llenos de ira y odio, solamente empeoraban la situación de quien lo decía, escribía y pensaba tanto como de la persona que lo recibía porque sí, los pensamientos y emociones aflictivas pueden ser muy poderosos.
Acabé mi día desgastada, triste, decepcionada e intrigada sobre qué sucedería el día siguiente. Solamente quería que se termine aquella pesadilla. Me costó demasiado dormir, me imagino que millones de personas sintieron lo mismo.
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